Periodistas y otras finas hierbas

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Ahora, para que tu mala baba no lo achaque a la frustración por la marcha del equipo, ahora para que tu sonrisa de hiena no aflore con falso tono paternalista, ahora para que no puedas  atribuirlo al dolor de mi llaga, ahora después de haber lavado junto a los míos todos los trapos del mundo sin esconderte jamás la mirada.

Lo hago ahora, porque como Pilatos, solías lavarte las manos en la palangana del resultado, ahora, porque hasta el más inepto, hasta tú, has sido capaz de aprenderte de carrerilla el eslogan autoimpuesto por el cateto resultadista de nuevo cuño, ante la constante vejación “cualquier atisbo de respuesta obedece a la envidia y la impotencia”, así de atrevida es tu ignorancia, en tu infinita soberbia, usas tus únicos parámetros, envidia e impotencia,  para medir a los diferentes, y claro, aun a pesar de que alguna vez la apariencia pueda hacerte un favor, al final siempre acabas errando.

Como Pilatos, solías lavarte las manos en la palangana del resultado, ahora, porque hasta el más inepto, hasta tú, has sido capaz de aprenderte de carrerilla el eslogan autoimpuesto por el cateto resultadista de nuevo cuño

 

Obviamente no puedo saber lo que pasará en el futuro, pero si mi barco volviera a hundirse, ten tres cosas muy claras, una que yo volveré a hundirme con él, otra que tu letanía de desprecios e ignominias, tu vil objeto, volverá a ser vencido en el momento en que el ave fénix resurja, y otra, que será antes o será después, pero el ave fénix resurgirá. 

Yo no voy a reprocharte tu militancia, me precio de tener amigos de todo tipo y las más variadas tendencias, ni siquiera voy a reprocharte tu cobardía, tu ruin intención, tu pírrica valía profesional, tu absoluta desnudez mental, ni lo que es peor tu zafia y cínica alevosía, es más, en el fondo, esto, ni siquiera es para ti, lo escribo para recordar a todas las personas de bien, que en el peor de los momentos, cuando las alas de los buitres revoloteaban sobre el corazón herido del Betis, los béticos, lejos de abandonarse, lejos de caer en los brazos de los hipócritas que les llamaban al fácil camino de la falsa hidalguía, lejos de oír a los voceros del pragmático ateísmo de la victoria, lejos de abjurar de sus heridas, volvieron la vista atrás, creyeron, se apiñaron como balas de cañón y, frente a la realidad palpable, impusieron la quimera etérea, frente al insulto el orgullo, frente a la razón la fe; con tan solo 13 barras, plantaron cara a los extraños que, con tu ayuda, pretendían profanar su casa, y ganado ese terreno, empezaron a andar, como en los años de tercera, con el amor como único equipaje y la memoria como único camino, con rumbo al futuro, descalzos pero con alegría, hambrientos pero con esperanza.

Lejos de caer en los brazos de los hipócritas que les llamaban al fácil camino de la falsa hidalguía, lejos de oír a los voceros del pragmático ateísmo de la victoria, lejos de abjurar de sus heridas, volvieron la vista atrás, creyeron, se apiñaron como balas de cañón y, frente a la realidad palpable, impusieron la quimera etérea

No, tampoco voy a pedirte que te declares públicamente, tu olor ya te delata bastante, y además la denostada libertad de expresión es un parapeto al que tu pusilanimidad no puede renunciar, entre otras cosas, porque te faltan agallas hasta para reconocerte a ti mismo.

Podría fácilmente comprarte, ya es de sobra conocido tu ínfimo precio, pero lo nuestro no va de autointelectuales de pacotilla indignos de todo, lo nuestro es la verdad de una pasión, que odias porque no comprendes, a la que solo te has atrevido a atacar, en manada y cuando la creíste sin aliento, te traicionó otra vez tu incompetencia, nos llamas locos porque escapamos a tu delirio inventado, pero la realidad es que a ti, no te cabe en el pecho una milésima parte de este sentimiento.

Lamentablemente, seguirás trazando comparativas imposibles, alardeando de lo que sea,  el estrepitoso fracaso de Serra, el atentado de Pau, pero lo cierto es que ha bastado una temporada medio favorable para que la inexpugnable fortaleza del “otro fútbol” se te haya venido abajo como si de un castillo de naipes se tratara, cuando detrás de ti no hay nada, cuando no eres más que un eventual resultado, cuando no eres más que uno más, el primer amago de brisa, acaba por descubrirte.

Quizás la historia, te vuelva a dar la oportunidad de alancearnos desde las ondas o los portales de internet, de publicar torticeramente que el Betis ha comprado un partido, de hacer uso indiscriminado de tu insolencia para titular “Rubén maltrata al Valladolid”, de creer que tu pretendida impunidad te permite poner altavoces a todas las campañas del mundo, a favor de quien sea si intuyes que con eso puedes debilitar al Betis, de volver a soñar con comprar los clavos de nuestro ataúd, siempre escondido en tu mentiroso eslogan de exigencia, ¿qué sabrás tú de exigencia?, ataviado de tu indigna investidura profesional, tu complejo es tan grande que seguirás creyendo que puedes banalizar y ridiculizar historias tan altas que ni siquiera llegan a verte,  y volverás una y mil veces a justificar y alabar a los cretinos del mal gusto, a la falta de ética y al todo vale, y con ello, a las mentes famélicas  de los mamelucos que consideras tus maestros en esto de los colores.

¿qué sabrás tú de exigencia?, ataviado de tu indigna investidura profesional, tu complejo es tan grande que seguirás creyendo que puedes banalizar y ridiculizar historias tan altas que ni siquiera llegan a verte,  y volverás una y mil veces a justificar y alabar a los cretinos del mal gusto, a la falta de ética y al todo vale

 

Cien mil veces que tu torpe pluma o tu alelada boca pretenda zaherirnos, cien mil veces que la fe volverá para acallar tu mísera palabra.

No trato de cambiarte, los necios necios son, pero si la dirección de las cosas vuelve a ponerte frente a la oportunidad, no olvides jamás, que antes o después el ave fénix acabará volviendo, y entonces como ahora, tu miedo, tu pobre espíritu, volverá a ser presa de tus pocos cimientos, entonces como ahora, estarás equivocando los papeles, porque entonces como ahora, y como siempre, el Betis seguirá siendo la vida, y tú, un pobre muerto que aún no lo sabe.

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