Manquepierda

880

Arcaísmo. Joya de la literatura universal y española. Espíritu y sentimiento del verde y blanco de Andalucía encerrado en 12 letras. Rebeldía ante lo injusto. Tesoro del fútbol mundial, del verdadero y no corrompido por los cheques. Manera genuina de entender la vida y el deporte. Una mañana en Utrera cuando las pintaban calvas. Medicina ante el desaliento. Un ticket para los tranvías que nunca llegaron a salir hacia el viejo Heliópolis. Una auténtica premonición del you’ll never walk alone que se ora en Anfield y, sobre todo, en el verdiblanco Celtic Park. Las barras del escudo donde agarrarse. Optimismo ante la adversidad. Patrimonio inmaterial de un club y de sus fieles.

El manquepierda es patrimonio porque pasa de generación en generación y nos define para lo bueno y para lo malo. Sin él, no sentiríamos como sentimos y, con total probabilidad, no seríamos lo que somos 

 

El manquepierda no es rendición ni conformismo. Es fe y amor incondicional. Una sublevación en toda regla a los que sólo valoran el qué y no el cómo. A esos que culpan de los males al remedio y no a la enfermedad por falta de argumentos.

El manquepierda es exigencia. Pedir que alguien dé lo máximo a imagen y semejanza de lo que tú entregas.  Porque demandar que una de las cosas que más quieres esté a tu altura no tiene otro nombre.

El manquepierda no es culpable de las malas rachas ni de las derrotas. Es el antídoto para que cuando éstas se produzcan, parafraseando a Romero Murube, se arremeta con más entusiasmo y más alegría hacia la conquista de la gloria.

El manquepierda es la infancia que siempre vuelve. Historias y anécdotas de una época que no vivimos en boca de personas que, aunque ya no están, no se fueron nunca. Chascarrillos y miserias que permitieron construir una identidad propia que llega hasta nuestros días.

El manquepierda no entiende de fichajes, presupuestos o merchandising. Es pasión y alma. Como el club al que representa, no es material, no se ve… pero sí se siente y se percibe.

El manquepierda es querer ver al equipo lo más arriba posible porque sólo quien se levanta en la adversidad es capaz de disfrutar sin límites de los triunfos.

El manquepierda nunca es ni será maldito. La única maldición posible es no saber su significado

 

Es el credo de unos locos de la cabeza que han batido el récord cuantitativo y cualitativo de fidelidad tras años -sin descanso- de sinsabores.

Bastión de un sentimiento que hoy cumple 110 años. Que sean muchos más, Betis.

 

Antonio Araujo

@antonioaraujo5

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here